Mi vida en el arte

Charla con Mariana Chávez-Lara

Mi vida en el arte

8 de febrero del 2026

Mi vida en el arte

Conversatorio con el Maestro Héctor Cruz García

Galería EXU · Villa San Jacinto 116, San Ángel · Art Week, febrero de 2026

Moderadora: Mtra. Mariana Aurora Chávez Lara

En el marco del Art Week de la Ciudad de México, los jardines de la Villa San Jacinto — sede de la Galería EXU en San Ángel — fueron escenario de un encuentro único: más de 70 invitados se reunieron para escuchar al Maestro Héctor Cruz García, a sus 93 años, recorrer de viva voz su historia en el arte. La historiadora y gestora cultural Mtra. Mariana Aurora Chávez Lara condujo la conversación con precisión y calidez, guiando al maestro a través de más de siete décadas de obra, docencia y activismo gremial.

Lo que sigue es la memoria editorial de ese conversatorio: sus palabras, sus anécdotas y las ideas que han definido una vida entregada a la libertad de crear.

«Mi pintura obedece fundamentalmente a mi manera de pensar, de ser, sin pretender seguir una corriente artística.»

La infancia: Chimalhuacán, los llanos y los animales

MAESTRO HÉCTOR CRUZ GARCÍA:

Mi infancia fue un tanto triste, una infancia de carencias, de una humildad tremenda. Yo cuidaba chivos, borregos y puercos en los llanos. Desde la Colonia Romero Rubio se contemplaban los llanos y el aeropuerto; ahí me pasaba yo las mañanas cuidando los animales de los tíos. A cambio de la vivienda, teníamos que cuidarlos. Así fue esa niñez, un tanto tristona.

Viví recorriendo varias primarias hasta llegar a la Escuela Juan Pellaz Vargas, en la Colonia Guerrero, donde cursé mi último año de primaria. Ahí cambió todo.

El encuentro decisivo: la maestra Manuelita Cabrer

MAESTRO HÉCTOR CRUZ GARCÍA:

En esa escuela me encontré a una maestra catalana — Manuelita Cabrer — que había sido alumna de la Academia de San Carlos y discípula de Germán Gedovius, maestro de Rivera y de Siqueiros. Se dio cuenta del talento y me adoptó a su casa, una mansión muy grande, en contraste con lo que yo tenía con mi mamá en la calle de Aldama, cerca de la Estación de Buenavista.

Me encerraba en su estudio. Entrar en aquel ambiente de libros y cuadros extraordinarios fue para mí un mundo nuevo. Me encerraba dibujando con una disciplina propia de la Academia de San Carlos. Guardo como un tesoro los pasteles de aquella época.

«El encuentro con la gente fue un encuentro que cambió mi destino.»

Era amiga del maestro Antonio Ruiz, alias El Corcito, director de la Esmeralda. Llegar ahí, encontrarme con maestros maravillosos, con compañeras y compañeros extraordinarios, fue algo que me abrumó de manera maravillosa al mundo del arte.

La Esmeralda: formación entre grandes maestros

MTRA. MARIANA AURORA CHÁVEZ LARA:

El maestro era prácticamente un niño cuando entró a la Esmeralda en 1946. Sus primeras obras — los llamados Los Olvidados — querían pintar a la gente de su barrio, la gente con la que creció.

MAESTRO HÉCTOR CRUZ GARCÍA:

Mi primer maestro formal fue el maestro Enrique Casado. Nos llevaba a las calles, a los diferentes barrios de la ciudad. Yo había vivido en la Candelaria de los Patos, así que conocía muy bien a esos personajes. En mis primeros cuadros pintaba mis barrios, pintaba a mi gente.

Ayudante de los grandes: Diego Rivera, Chávez Morado, Juan O’Gorman

MAESTRO HÉCTOR CRUZ GARCÍA:

Diego Rivera iba a pintar en el Hotel del Prado. Flores Sánchez me invitó para preparar los aplanados. Yo era un albañil. Mi labor era preparar los muros. Veía al maestro cuando llegaba, se subía a los andamios y se quedaba horas pintando. No había posibilidad de acercarme, pero estuve cerca, que es todo.

Y llegó el momento en que Rivera puso aquella frase de Ignacio Ramírez en su mural: «Dios no existe.» Eso causó un revuelo tremendo. Un compañero y yo estábamos cuidando que no subieran a destruir el mural. Fueron momentos de gran emoción en torno a ese bellísimo mural.

El Valle del Mezquital y el nacimiento de la técnica acrílica

MTRA. MARIANA AURORA CHÁVEZ LARA:

El maestro y sus compañeros del Taller de Integración Plástica fueron los primeros en el mundo en utilizar la resina acrílica como técnica pictórica — una innovación que hoy se emplea en todo el planeta.

MAESTRO HÉCTOR CRUZ GARCÍA:

Al terminar mis estudios en la Esmeralda, ingresé al Taller de Integración Plástica de Chávez Morado. Realizamos murales en la Presa Miguel Alemán en Temascal, Oaxaca, usando por primera vez en la historia la técnica acrílica. Un químico del taller, Alejandro Páez, nos dijo: «A ver, pruébenla a ver si es posible utilizarla para pintar.» Resultó una técnica maravillosa y muy resistente. Hoy esa técnica se usa en todo el mundo.

El Valle del Mezquital también me marcó profundamente. Las montañas de ese lugar aparecerían años después en mis primeros cuadros de paisaje.

Los teatros de revista, las carpas y el Tenampa

MAESTRO HÉCTOR CRUZ GARCÍA:

Para ganarme la vida trabajaba donde pudiera. Hice escenografías para los teatros El Folís y El Lírico, para carpas de barrio como El Ofelia de Clavillazo. Trabajaba día y noche. Llegaba a la Esmeralda muy mal alimentado, sin haber dormido. Un maestro me decía: «¿Qué cara tienes, Héctor, qué te pasa?» Era que después de las funciones, pasadas las doce de la noche, pintábamos en el piso los telones para las siguientes funciones.

También gané el concurso para hacer la decoración del famoso restaurante bar El Tenampa. La decoración gustó muchísimo.

La docencia: de Chapultepec a la Esmeralda y San Carlos

MAESTRO HÉCTOR CRUZ GARCÍA:

Daba clases dominicales en el bosque de Chapultepec, en un restaurante de la época porfiriana donde hoy está el Museo de Arte Moderno. Un amigo me recomendó para entrar como maestro a la Esmeralda. El director me dijo: «Bienvenido, Héctor», y me dio una cátedra de pintura. Fue algo maravilloso, aunque temblaba porque no tenía experiencia de ser maestro.

El amor llegó gracias a Juan O’Gorman

MAESTRO HÉCTOR CRUZ GARCÍA:

Era ayudante de O’Gorman y realicé un mural en mosaico en el Hotel de la Misión en Taxco. Al terminar, O’Gorman quería que lo acompañara a Chile. Le dije que no podía, que tenía clases. Entonces me dijo que recomendaría a su emisaria y sus acompañantes.

Cuando llegué al aeropuerto a despedirlos, ahí estaba quien iba a ser mi esposa. Ahí nació mi amor. Ser familia de artistas es difícil, eso es cierto, pero ella es mi compañera de mil batallas. Me ha dado una familia maravillosa, extraordinaria.

El mural amenazado de la Academia de San Carlos

MAESTRO HÉCTOR CRUZ GARCÍA:

La Academia de San Carlos estaba a punto de cerrar, alrededor de 1968. Un grupo de la sociedad de alumnos me dijo: «Maestro, antes que se cierre, queremos dejar un mural.» Propuse un concurso abierto, y al final votaron para que yo fuera el autor.

Era un problema porque no había pedido permiso a la rectoría. Sin embargo, dije: «La decisión es de la comunidad y voy a seguir pintando mis murales.» Trabajaba de día y de noche, hasta las tres o cuatro de la mañana, con la idea de dejar plasmada la historia de la Academia.

Llegaban porros a amenazarnos en las noches. En una de esas noches llegó un joven que resultó ser un extraordinario karateka y los golpeó a todos. Mis alumnos decían: «Primero pasan sobre mí antes de tocar al maestro.» Muchos años después supe que era Jiménez Espriú, director de la Facultad de Ingeniería, quien había enviado en secreto a ese joven para protegerme. Esa fue mi despedida de la Academia de San Carlos.

La Ruptura, la diplomacia y la unión del gremio

MAESTRO HÉCTOR CRUZ GARCÍA:

Un grupo de artistas de la Ruptura tomaron por asalto el Salón de la Plástica Mexicana en la calle de Hamburgo. A las seis de la mañana fui con un grupo y les dije: no era bien visto que artistas del prestigio de ellos fueran vistos como asaltantes. Que si eran tan valientes y honestos, lo plantearan en una asamblea. Lo entendieron y fueron saliendo uno por uno, todos voluntariamente.

«Yo nunca estuve en contra de la Ruptura; estaba en contra de que se hablara mal de la pintura mexicana. Yo creo que cada artista tiene su propio lenguaje.»

SOMART: la casa de los artistas en San Ángel

MAESTRO HÉCTOR CRUZ GARCÍA:

Nunca pretendí la presidencia de la Sociedad Mexicana de Artistas Plásticos. Pasaba por Bellas Artes y alguien gritó mi nombre. Me dirigí hacia el presidium y dije: «Si lo acepto.» Eso fue mi discurso.

Con los más importantes abogados en derechos de autor logramos grandes cosas. Mi amigo Miguel Ángel Porrúa nos prestó una casa en San Ángel, en Carmen número 11. Hicimos una gran subasta para acondicionar esa casa. Ahí se daban clases, exposiciones y conferencias. Fue un centro muy importante en ese barrio de San Ángel.

Al final de mi gestión, me reuní con Francisco Gil Díaz, el entonces subsecretario de Hacienda, y le planteé: «¿Por qué no hay manera de que los artistas paguen sus impuestos con obra?» Le pareció una idea excelente. Ese beneficio para los artistas es fantástico: además de ser un apoyo económico, contribuyen a crear un acervo cultural de la nación. Toda la obra con la que se pagan impuestos va a enriquecer museos, casas de la cultura, embajadas.

COMAP: el Consejo Mundial de Artistas Plásticos

MAESTRO HÉCTOR CRUZ GARCÍA:

Fue una locura extraordinaria hablar de la creación de un Consejo Mundial. La gente decía: «¿Qué le pasa?» Pero Javier Barros y directores de organismos culturales me dijeron: «Estamos con usted, maestro.» En 1989 realizamos en Oaxtepec, Morelos, la Primera Conferencia Internacional de Artistas Plásticos, con participantes de 23 países. En 1990 organizamos el Primer Encuentro Centroamericano y del Caribe en San José, Costa Rica. Después vinieron los encuentros en Panamá y la República Dominicana.

Dos personas me acompañaron siempre en todas estas actividades: Miguel Limón Rojas y Javier Barros Valero. Ellos fueron figuras clave en todos estos encuentros maravillosos.

Carlos Pellicer y el descubrimiento del Génesis

MTRA. MARIANA AURORA CHÁVEZ LARA:

El poeta Carlos Pellicer escribió en 1971 sobre la obra del maestro:

«En la mayor parte de estos cuadros, la esencia del paisaje es lo que queda. Es la meditación sobre el paisaje; el pintor ha ojeado lentamente lo que vio. Una poesía lenta y profunda, hablando más hacia adentro que hacia afuera. La luz se inclina para crear nuevos colores. De pronto el relámpago llena el cuadro o el rojo puntea y quema. Miradas nuevas, nuevos colores. ¿Qué antiguo sentimiento se hace tan nuevo ahora? Héctor Cruz, un maestro nuevo del paisaje. — Carlos Pellicer, Galería Misrachi, 1971»

MAESTRO HÉCTOR CRUZ GARCÍA:

Un alumno en San Carlos era sobrino del gran poeta. Le pedí que le pidiera a su tío que escribiera una presentación para mi exposición en la Galería Misrachi. Al día siguiente me dijo: «Maestro, va a ir mañana a ver sus cuadros.»

Y fue el maestro Carlos Pellicer. Se paró frente a mis cuadros y dijo: «Esto es el Génesis.» En ese momento, en mi ignorancia, no supe lo que era el Génesis. Pellicer descubrió que lo que yo estaba haciendo era diferente: una manera de ver el paisaje distinta, sin saberlo yo. Simplemente me dejaba llevar; nunca pensé que estaba haciendo algo diferente.

«Las palabras del maestro Pellicer me dieron una nueva visión. Nadie le había hecho antes un homenaje a Pellicer. Yo quise hacérselo, con sus bellísimas palabras y mis cuadros.»

Los murales de la Suprema Corte de Justicia de la Nación

MAESTRO HÉCTOR CRUZ GARCÍA:

Rafael Tovar y de Teresa, director del Conaculta, me encargó primero un proyecto para la Capilla Miguel Hidalgo. Pero el gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas dijo: «No más pinturas en edificios coloniales.» Entonces me comunicó: «El presidente Ernesto Zedillo quiere regalar un mural a la Suprema Corte para el año 2000 y quiere que usted sea el autor.»

Fue algo extraordinario y me puso a temblar: ir a hacer un mural en la Corte Suprema, por lo que representa esa institución y por estar cerca de la obra de José Clemente Orozco, implicaba una enorme responsabilidad. El Pleno de la Suprema Corte aprobó los proyectos.

Fue un mural con la opinión de todos: los ministros llegaban y opinaban, sugerían cambios. El presidente Góngora Pimentel me dijo un día: «Maestro, ¿por qué no pone una manifestación? Aquí todos los días hay manifestaciones; ponga una más.» Salía a la calle a sacar apuntes. Aproveché para pintar a mi esposa, a mi familia.

«En mi discurso de inauguración dije que había sido un mural con la opinión de todos. Y resultó bellísimo. Se ha convertido en una de las obras más importantes de la Suprema Corte.»

Trabajé día y noche, con mi esposa y mis equipos, en momentos de gran pasión. Estar cerca de la obra de José Clemente Orozco implicaba una gran responsabilidad, y creo haberla honrado.

El paisajismo: la tranquilidad de la naturaleza

MAESTRO HÉCTOR CRUZ GARCÍA:

He dejado por completo todas mis actividades gremiales. Ahora estoy dedicado plenamente al paisaje. Me da una gran tranquilidad salir al campo: salir de nuevo al Valle del Mezquital, al Pedregal, resignificando el paisaje en el arte contemporáneo.

Pintaba cargadores, pintaba los conflictos existenciales durante la guerra de Vietnam, cuadros de las Visiones Apocalípticas. Y descubrir el paisaje, esta paz, esta tranquilidad que da salir y contemplar la luz natural… por eso me entregué al paisaje.

«La naturaleza da tranquilidad. Contemplar los espacios nos da una tranquilidad extraordinaria.»

El Maestro Héctor Cruz García continúa creando.

Su obra se encuentra en exhibición y venta en Galería EXU, Villa San Jacinto 116, San Ángel, Ciudad de México. Para adquirir obra original, consulta el catálogo en línea en hectorcruzgarcia.com.

Presentación de la Galería EXU

La GALERÍA EXU es un espacio cultural único ubicado en Villa San Jacinto, en el corazón de San Ángel, Ciudad de México. Fundada en 2015, esta galería fusiona la tradición con la vanguardia artística, exhibiendo las mejores obras del arte contemporáneo. Con instalaciones acogedoras y el encanto de una elegante casa de campo del siglo XIX, GALERÍA EXU ofrece un contexto excepcional para apreciar las obras de artistas consolidados y emergentes. Comprometidos con el diálogo artístico enriquecedor, la galería impulsa una amplia gama de manifestaciones artísticas, desde óleo y escultura en bronce hasta fotografía y expresión digital.