Sus maestros

Como un dato anecdótico del destino, Héctor Cruz, algunos años antes cuando muy joven, casi niño, tuvo su primer trabajo en un taller de talabartería que se encontraba en San Juan de Letrán esquina con Garibaldi, en la misma acera donde está ubicado El Tenampa. Durante su trabajo en la decoración del mismo, conoció a algunos dibujantes caricaturistas que frecuentaban este lugar, entre ellos a Mario Orozco Rivera, José Salazar y a Juan Nogués que posteriormente se destacarían como brillantes artistas. Quizá este encuentro con Héctor Cruz fue decisivo en sus vidas artísticas, pues Cruz los animó a realizar estudios de pintura; Mario Orozco Rivera se significó como gran Muralista y José Salazar y Juan Nogués serían también fundadores del Jardín del Arte ubicado en la calle de Sullivan. También realizó Murales con temas religiosos :“La última cena” en la Bóveda de la Iglesia de San Pedro Atlazalpa, Misquic, “Las apariciones de la Virgen de Guadalupe” en la Iglesia de la Colonia Aviación Civil y un cuadro de la “Santísima Trinidad” para la Iglesia de la Colonia Portales.

En su etapa de estudiante colaboró con el Maestro Diego Rivera, como albañil, en el mural “Un día domingo en la alameda”, con el Maestro Federico Cantú y con el Escultor Francisco Zúñiga en varias de sus obras monumentales, sirviendo incluso como modelo para su obra “El Pípila” que se encuentre en Guanajuato.

Sus primeras obras de carácter mural las realizó durante el último año de sus estudios en “La Esmeralda”, en el Exconvento de San Diego que se encontraba en ruinas, posteriormente remodelado para albergar el Museo del Virreinato. Murales al fresco titulados: “El Calvario” y “Descendimiento de la Cruz”, en la clase de pintura mural que impartía el Maestro Federico Cantú.